Un paseo a la perrita
Ayer mi Dueño me sacó a pasear. Me hizo madrugar bien temprano, cuando aun ni las calles estaban puestas.
En todo el tiempo que duró el paseo mi Señor no me rozó con su mano, ni siquiera por accidente.
Y aun así, me hizo sentir muy Suya, demostrándome una vez más que Él decidía en todo momento, que mis deseos estaban supeditados a que a él le apeteciese cumplirlos......
Aprendí que como Su sumisa debía estar preparada....para todo ...o para nada. No importaba que mi corazón latiese acelerado, que anhelase que me tomase como Suya....importaba lo que él deseaba, y ayer no era eso.
Por tanto, me tragué mis deseos y paseé con mi Amo, feliz del tiempo que me dedicaba, disfrutando de su compañía.
0 comentarios